jueves, 30 de septiembre de 2010

Donde viven los gatos

No es broma, los gatos son por naturaleza animales territoriales, no importa si son gatos de casa, silvestres o semisalvajes. Estamos hablando de un espacio determinado con límites específicos que le pertenece a él y a nadie más que a él... al menos eso cree.

Al tener un hogar los gatos no están exentos de su instinto por defender un territorio; esto ocurre incluso en casas con un solo gato, es frecuente observarlos competir con el dueño por su sillón favorito o por el calor de los rayos solares que logran colarse por una ventana. En una casa donde habitan varios gatos el territorio casero suele convertirse en una responsabilidad compartida que defienden cuando es asediado por intrusos. En cambio los gatos que tienen la posibilidad de salir de su hogar, son capaces de interactuar con otros gatos dentro de un mismo territorio, como ocurre dentro de cualquier otro tipo de comunidad.

Todo gato tiene sus preferencias y por lo tanto escogerá su sitio favorito para dormir, tomar el sol, jugar, cazar, etcétera. Normalmente alrededor de ese territorio base hay otro territorio casero que incluye lugares frecuentados para diversas actividades y más allá de éstos encontraremos territorios comunes como el área de cacería, rituales de encuentro para apareamiento o para establecer jerarquías mediante las peleas.

La forma y extensión de dicho territorio dependen principalmente de lo que éste tiene que ofrecer y del número de gatos que frecuentan el lugar, es decir de la competencia para poder utilizarlo o simplemente estar en un determinado espacio, y, lo más importante, depende de la disponibilidad de alimento. Si no existe una limitación en cuanto al alimento se refiere, los gatos no tienen ningún problema en coexistir con sus congéneres en un espacio reducido.

Las dimensiones del territorio dependen también del sexo, edad y temperamento del individuo. Así, tenemos que los gatos castrados u operados, tanto hembras como machos, normalmente tienen que defender un menor espacio, aunque no por esto son más tolerantes. En contraste con esto, los machos arraigados pueden abarcar una zona diez veces mayor que la de una hembra.